| 3 cuotas de $11.666,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.999,00 |
| 1 cuota de $34.999,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.999,00 |
| 2 cuotas de $21.960,12 | Total $43.920,25 | |
| 3 cuotas de $15.440,39 | Total $46.321,18 | |
| 6 cuotas de $9.270,06 | Total $55.620,41 | |
| 9 cuotas de $7.166,62 | Total $64.499,66 | |
| 12 cuotas de $6.226,90 | Total $74.722,87 | |
| 24 cuotas de $5.171,39 | Total $124.113,45 |
| 3 cuotas de $16.366,70 | Total $49.100,10 | |
| 6 cuotas de $10.243,04 | Total $61.458,24 |
| 3 cuotas de $17.149,51 | Total $51.448,53 | |
| 6 cuotas de $11.036,35 | Total $66.218,11 |
| 18 cuotas de $5.459,45 | Total $98.270,19 |
| 1 cuota de $34.999,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.999,00 |
Silla Plaka. (1973). Arq. Ricardo Blanco.
Hecho en PLA black, red y verde metalizado. Ideal para decoraciones de escritorios y estanterías. Añadiendo estilo y personalidad a tu espacio.
Dimensiones:
Ancho: 10 cm
Alto: 13 cm
Profundidad: 0.5 cm
Peso: 35 gr
(Disponible en otros colores y tamaños a pedido)
Historia:
La silla Plaka fue diseñada por Ricardo Blanco entre 1972 y 1973, en un contexto argentino atravesado por la modernidad tardía, la industria local y la necesidad de pensar objetos inteligentes, económicos y reproducibles. Blanco (arquitecto, diseñador y gran teórico del diseño) buscaba una pieza que resolviera estructura, ergonomía y plegado con el mínimo de recursos. El resultado fue una silla construida a partir de una única placa de madera laminada, cortada y plegada con precisión quirúrgica, sin artificios ni piezas superfluas.
Uno de los datos más fascinantes es que la Plaka se pliega hasta quedar prácticamente plana, al punto de poder colgarse en la pared como si fuera un cuadro. Esa dualidad (objeto funcional / objeto gráfico) la volvió icónica. Su nombre no es casual: deriva de “placa”, pero escrito como Plaka por decisión del propio Blanco, reforzando su carácter casi conceptual. La silla fue producida originalmente por Indumar, una empresa argentina, y se convirtió en un manifiesto silencioso del diseño industrial nacional: austero, ingenioso y profundamente moderno.
Con el tiempo, la Plaka trascendió fronteras y hoy forma parte de las colecciones permanentes del MoMA (Nueva York) y del LACMA (Los Ángeles), algo excepcional para una pieza de diseño argentino de esa época.
